Cómo limpiar las juntas de los azulejos (y por qué vuelven a ponerse negras)
Las juntas del baño se ponen negras por humedad, no por suciedad. Te explicamos qué limpia de verdad, qué mezclas no debes hacer nunca y cuándo ya no sirve.
Por Cristian Marín Gutiérrez 9 min de lectura
Seguramente ya has frotado las juntas de los azulejos con un cepillo y lejía. Y seguramente, a las pocas semanas, volvieron a estar negras. No es que lo hicieras mal. El problema es que casi todo el mundo ataca el síntoma, no la causa.
Las juntas del baño no se ponen negras por suciedad, sino por humedad. El material de la junta es poroso y, si está siempre mojado, se convierte en el hogar perfecto para el moho. Te vamos a contar cómo ver cuál es tu problema, cómo limpiarlo de verdad y, sobre todo, qué hacer para que no vuelva.
Pero lo primero es la seguridad.
AVISO: No mezcles productos de limpieza
La Dirección General de Salud Pública de la Región de Murcia advirtió el 17 de abril de 2020 de que la lejía nunca debe mezclarse con limpiadores que contengan ácido (como el vinagre, el salfumán o muchos anticales). La reacción produce cloro gas, un compuesto tóxico por inhalación. Tampoco debe mezclarse con amoniaco, ya que se generan cloraminas, que pueden causar daños respiratorios.
Usa los productos de uno en uno, aclara bien con agua antes de usar otro y mantén el baño bien ventilado.
Primero mira qué tienes: moho, grasa o cal
No todas las juntas oscuras son iguales. Antes de ponerte a frotar, identifica qué tipo de mancha tienes, porque cada una se quita de una forma distinta.
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Moho: Son los puntos o manchas negras que salen en las juntas de la ducha, alrededor del plato o en las esquinas del baño. Crece en colonias y su causa es siempre la misma: humedad constante y poca ventilación. Si la junta está en una zona de agua, es moho casi seguro.
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Grasa: Es una suciedad marrón o amarillenta, y algo pegajosa. Es la típica de las juntas de la cocina, sobre todo detrás de la vitrocerámica. Se forma por el vapor de aceite y los restos de comida, que se pegan y atrapan polvo. Un desengrasante la reblandece.
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Cal: Es una costra dura, blanca o grisácea y de aspecto mate. Aparece donde cae el agua directamente, como alrededor de los grifos o en la parte de abajo de la mampara. Son los minerales que lleva el agua y que se quedan ahí cuando esta se evapora. En Madrid el agua es blanda, así que la costra tarda más en formarse y cede antes.
Por qué la junta se ensucia y el azulejo no
El problema está en el material. El azulejo tiene una superficie esmaltada, que es lisa e impermeable. El agua y la suciedad resbalan por ella y se van.
La junta, en cambio, es otra historia. Lo normal es que sea de lechada cementosa, una mezcla de cemento con otros productos. Y el cemento es poroso. Funciona como una esponja diminuta: absorbe el agua.
Cuando te duchas, el agua con jabón, champú y restos de piel se mete en esos poros. El azulejo se seca en minutos, pero la junta sigue húmeda durante horas. Es el ambiente perfecto para que el moho se ponga a crecer a sus anchas. Por eso la suciedad parece que se frena en seco justo en la línea de la junta.
Cómo limpiar juntas con moho (baño y ducha)
Para quitar el moho de las juntas, el orden y la paciencia son más importantes que la fuerza.
- Ventila y protégete. Abre la ventana o enciende el extractor antes de empezar. Y ponte guantes de goma, que los productos de limpieza no son agua.
- Elige un solo producto. Un antimoho del súper, lejía diluida en agua o una pasta de bicarbonato y agua oxigenada. Lo que elijas, pero solo una cosa. No los mezcles.
- Aplica sobre la junta seca. Si la junta está mojada, el producto se aguará y no hará nada. Ponlo con cuidado solo sobre la línea de la junta y déjalo actuar el tiempo que ponga en la etiqueta, que suele ser de 5 a 15 minutos. No lo dejes horas “para que haga más efecto”, que te puedes cargar la lechada.
- Frota con un cepillo. Lo ideal es un cepillo específico para juntas, pero un cepillo de dientes viejo también vale. Las cerdas tienen que ser duras, pero no de metal, o rayarás los azulejos. Frota con movimientos cortos y firmes, siguiendo la línea.
- Aclara muy bien. Con la alcachofa de la ducha o con una bayeta y mucha agua limpia, retira todo el producto y la porquería que ha salido.
- SECA la junta. Este es el paso que lo cambia todo y que casi nadie hace. Coge un trapo limpio y seco o papel de cocina y seca las juntas a conciencia. Si la dejas mojada, el moho volverá a salir en unos días.
Por qué la lejía blanquea el moho pero no lo elimina
La lejía es un blanqueador muy potente. Cuando toca el moho, destruye el pigmento que le da el color negro. Por eso, a la vista, la junta se queda blanca y parece que está limpia.
Pero es una victoria a medias. La lejía mata el moho que ve en la superficie, pero no siempre entra lo bastante en el poro de la junta como para eliminar las “raíces” del hongo. Si la junta sigue húmeda por dentro, esas raíces que han sobrevivido volverán a crecer y la mancha negra aparecerá de nuevo.
Pasa exactamente lo mismo con el moho en la goma de la lavadora: puedes dejar la goma blanca por fuera, pero si no quitas la humedad que lo alimenta, el hongo vuelve.
Lo que de verdad evita que el moho vuelva
La única solución duradera para las juntas negras es romper el ciclo de la humedad. El trabajo de verdad no es frotar, es secar.
- Ventila siempre. Durante y después de cada ducha, abre la ventana o pon el extractor al menos 15-20 minutos.
- Seca las paredes. Pasa una rasqueta de goma por los azulejos y la mampara justo al terminar de ducharte. Quitas el 90% del agua antes de que se meta en las juntas.
- Deja la ducha abierta. Corre la cortina o abre la mampara para que circule el aire y se seque el interior.
- Busca fugas. Si el moho sale siempre en el mismo sitio y muy rápido, mira a ver si tienes una pequeña fuga en el grifo o una filtración detrás del azulejo.
Cómo limpiar juntas con grasa (cocina)
La grasa de la cocina es otra batalla. Aquí la lejía y los ácidos no te sirven de nada. Necesitas un producto alcalino (un desengrasante) y calor.
El método es fácil: pulveriza un buen desengrasante de cocina sobre las juntas secas. Déjalo actuar unos minutos y frota con un cepillo y agua caliente. El calor ayuda a que la grasa se ablande y salga mucho más fácil. Aclara bien y seca. Con la grasa, la paciencia y el agua caliente funcionan mejor que la fuerza.
Puedes ver más trucos en nuestra guía para limpiar los azulejos de la cocina.
El vinagre, el antical y por qué estropean la junta
El vinagre y el bicarbonato son los reyes de los trucos caseros de internet. Y para las juntas, sobre todo el vinagre, son una mala idea a largo plazo.
La lechada de la junta es básicamente cemento. El vinagre es un ácido. Cuando pones un ácido sobre cemento, se produce una reacción que se lo come, poco a poco.
Si lo usas una vez, muy diluido, y aclaras enseguida, no pasa gran cosa. Pero si limpias las juntas con vinagre o con un antical fuerte cada semana, estás deshaciendo la lechada. La vuelves más porosa y rugosa, y la próxima vez se ensuciará todavía más rápido. Es un círculo vicioso.
Esto no pasa con las juntas epoxi, que son un material más moderno y resistente que aguanta bien los ácidos, pero son mucho menos comunes en las casas.
Cuando limpiar ya no sirve: toca rehacer la junta
A veces, por mucho que frotes, el problema sigue ahí. Llega un punto en que la solución ya no es limpiar, sino reparar. Estas son las señales de que tienes que rejuntar el baño:
- La junta se deshace. Si al pasar la uña o el cepillo, el material se desmorona y cae, está podrido.
- Hay grietas o agujeros. Por ahí se cuela el agua directa al tabique. Mal asunto.
- El azulejo suena a hueco. Si al darle unos golpecitos a un azulejo suena distinto a los de al lado, puede que la humedad haya despegado el cemento cola.
- El moho vuelve en 2 o 3 días. Si después de limpiar a fondo reaparece casi al momento, la humedad está dentro de la pared. Probablemente sea una filtración.
- Hay humedades en la pared de al lado. La señal definitiva de que el agua se está colando por las juntas o por una tubería rota.
Rejuntar es quitar la lechada vieja con una rasqueta, limpiar el hueco y aplicar material nuevo. Es un trabajo de albañilería, no de limpieza.
Un truco para que la junta dure más tiempo limpia
Una vez que tienes las juntas limpias y, sobre todo, completamente secas, puedes aplicar un sellador de juntas. Es un líquido transparente que se pone con un pincelito sobre la lechada.
Lo que hace es meterse en los poros del cemento y crear una película invisible que repele el agua y la suciedad. No convierte la junta en 100% impermeable, pero hace que tarde mucho más en absorber humedad y que la limpieza sea luego mucho más fácil.
El sellador no es mágico y se gasta con el tiempo. Hay que volver a aplicarlo de vez en cuando, pero es un buen truco para mantener el trabajo que te has pegado.
¿Y las juntas del suelo se limpian igual?
No, no es lo mismo. Las juntas de la pared del baño se manchan de moho por la humedad. Las juntas del suelo sufren otro tipo de suciedad.
El enemigo de las juntas del suelo es lo que traemos en los zapatos (polvo, barro) y, más que nada, el agua sucia de la fregona. Al fregar, arrastramos la suciedad y se va acumulando en las juntas, que es la parte más baja y porosa del suelo.
La humedad del baño es el principal enemigo de las juntas, pero también de otros materiales porosos como los colchones o las tapicerías. Si la condensación o la falta de ventilación han dejado marca en tu sofá o en la cama, ahí sí podemos ayudarte nosotros con una limpieza profesional. Puedes ver cómo lo hacemos en nuestro servicio de limpieza de colchones a domicilio.