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Ropa y tejidos

Cómo limpiar zapatillas en la lavadora (y cuándo no meterlas)

Qué zapatillas aguantan la lavadora y cuáles se destrozan, con el programa, la temperatura y el secado correctos. Guía práctica de Limpiezas Candara.

Por Cristian Marín Gutiérrez 8 min de lectura

Zapatillas deportivas junto al tambor de la lavadora

Meter las zapatillas en la lavadora es una solución rápida, pero te la juegas. A veces salen perfectas. Otras, para tirar a la basura.

La diferencia entre un buen resultado y un desastre no es la suerte. Es el material de la zapatilla y el método que usas. La mayoría de las zapatillas de tela o lona aguantan bien si lo haces con cuidado. Pero otras se deforman, se despegan o se rompen a la primera.

Primero te diremos qué zapatillas no puedes meter en la lavadora bajo ningún concepto. Si las tuyas pasan el corte, entonces te explicamos cómo lavarlas para que salgan de una pieza.

Antes de nada: ¿tus zapatillas pueden ir a la lavadora?

Antes de hacer nada, revisa tus zapatillas. Si cumplen solo una de estas condiciones, ni se te ocurra usar la lavadora. Te toca lavar a mano.

  1. Son de piel, ante, serraje o nobuk. Estos materiales y el agua no se llevan bien. Se acartonan, se manchan y se deforman. Si tienes unas zapatillas de este tipo, la lavadora está prohibida. La limpieza es completamente distinta, en seco o con muy poca humedad. Si es tu caso, tenemos una guía para limpiar zapatillas de ante.

  2. La suela está dañada o despegándose. Mira bien la unión de la suela con la zapatilla. Si ves que el pegamento se está soltando o hay costuras rotas, la lavadora solo acelerará el desastre. La fuerza del agua y los golpes del tambor la arrancarán del todo.

  3. Tienen adornos, pedrería o logos pegados. Cualquier cosa que esté pegada, y no cosida, es candidata a desaparecer en el lavado. El calor y la fricción debilitan el adhesivo. Te quedarás sin adornos y con una marca de pegamento en su lugar.

  4. Son zapatillas de running con tecnología. Mucho cuidado aquí. Las espumas técnicas de las entresuelas (EVA, Boost, React y similares) están hechas para absorber impactos. El ciclo de la lavadora, con el calor y la fuerza mecánica, puede alterar sus propiedades, deformarlas y hacer que dejen de amortiguar. Consulta la web del fabricante. Ante la duda, lávalas a mano.

  5. La etiqueta dice que no. Es la que manda. Si ves un símbolo de un cubo de agua tachado, hazle caso. Si indica lavado a mano, es por algo. La etiqueta siempre tiene la última palabra.

Si tus zapatillas son de lona, tela o malla sintética, no tienen adornos pegados ni daños visibles y la etiqueta lo permite, puedes usar la lavadora.

Por qué la lavadora destroza unas zapatillas y otras no

Cuando una zapatilla se rompe en la lavadora, casi siempre es por una mezcla de tres cosas: calor, golpes y centrifugado.

El calor y el pegamento de la suela

La mayoría de las zapatillas modernas no están cosidas. Están montadas con adhesivos industriales muy fuertes. Resisten la flexión y el trote diario, pero su punto débil es el calor.

El agua caliente de un lavado normal ablanda estos pegamentos. Cuando la unión entre la suela y la zapatilla pierde rigidez, es el momento perfecto para que empiece el segundo problema.

Los golpes del tambor

Una zapatilla, sobre todo la suela, es un objeto duro y pesado. Al girar suelta dentro de un tambor de acero, se golpea una y otra vez contra las paredes.

Esos golpes hacen palanca sobre la unión que el calor ya ha debilitado. Cada impacto tira de la suela y la va separando poco a poco. El resultado es la típica suela despegada por la puntera. Además, los golpes también pueden dañar el tambor de tu lavadora.

El centrifugado

El centrifugado es la fase más violenta. La lavadora gira a muchísimas revoluciones para expulsar el agua. Esta fuerza aplasta las zapatillas contra la pared del tambor y deforma su estructura.

Un centrifugado potente puede chafar la puntera, deformar el talón y estresar los materiales, sobre todo las mallas técnicas y las espumas. Por eso, hay que usar un centrifugado muy bajo o, mejor aún, desactivarlo.

Paso a paso: cómo lavarlas sin estropearlas

Si has confirmado que tus zapatillas son aptas, sigue estos pasos al pie de la letra. No te saltes ninguno.

Prepararlas para el lavado

No puedes meter las zapatillas en la lavadora tal cual vienen de la calle. Una buena preparación es la mitad del trabajo.

  1. Quita la suciedad gorda: Con un cepillo de cerdas suaves, elimina el barro seco, el polvo y la arena. Dale bien a la suela y sus dibujos. Cuanta menos suciedad sólida entre en la lavadora, mejor funcionará el lavado y menos sufrirá el filtro.
  2. Quita cordones y plantillas: Sácalos siempre. Si las plantillas no son extraíbles, déjalas. Esto permite que el agua y el detergente lleguen a todos los rincones del interior.
  3. Lava cordones y plantillas por separado: Lo ideal es lavarlos a mano con un poco de jabón neutro y agua. Si quieres usar la lavadora, mételos en una bolsa de rejilla pequeña para que no se enreden o se pierdan por el tambor.

Protegerlas dentro del tambor

Nunca metas las zapatillas solas y sueltas. Es la forma más rápida de estropearlas y de dañar la lavadora.

  • Usa una bolsa de lavado: Mete las zapatillas dentro de una bolsa de rejilla especial. Estas bolsas amortiguan parte de los golpes. Si no tienes, una funda de almohada vieja con un nudo en la punta puede hacer el apaño.
  • Añade “airbags”: Mete en el tambor dos o tres toallas viejas junto a la bolsa de las zapatillas. Las toallas actúan como cojines, absorben los impactos y equilibran la carga. Así evitas que las zapatillas golpeen directamente contra el metal.

El programa y la temperatura

Esta es la decisión más importante. Un programa equivocado te arruina el calzado.

  • Programa: Elige siempre un ciclo para prendas delicadas, como “Lana” o “A mano”. Son programas cortos, con movimientos suaves y poco agresivos.
  • Temperatura: Usa siempre agua fría. Como máximo absoluto, 30 °C. Olvídate de los programas a 40 °C o más. El calor es lo que despega las suelas.
  • Centrifugado: Ponlo al mínimo (400-600 rpm) o, si puedes, desactívalo. Es mucho mejor sacar las zapatillas chorreando agua que sacarlas deformadas.
  • Aclarado extra: Si tu lavadora tiene la opción, úsala. Ayuda a eliminar por completo los restos de detergente, que pueden dejar cercos y atraer más suciedad cuando se sequen.

El detergente

El tipo de detergente también cuenta.

  • Detergente líquido y suave: Usa una pequeña cantidad de detergente líquido para ropa delicada. Los detergentes en polvo a veces no se disuelven bien en agua fría y pueden dejar residuos blancos.
  • Sin lejía: Nunca. Jamás. La lejía y los blanqueantes son muy agresivos. Se comen los colores y debilitan los tejidos y los pegamentos.
  • Sin suavizante: No aporta nada. Al contrario, deja una capa de residuo que puede afectar a la transpiración de los materiales y darles un tacto pegajoso.

El secado, que es donde más gente se equivoca

Has sobrevivido al lavado, pero esto no ha terminado. Un mal secado hace tanto daño como un mal lavado.

  • NUNCA en la secadora: El calor concentrado de la secadora es letal. Deforma los plásticos, derrite los pegamentos y encoge los tejidos. Es el camino más rápido para destrozar unas zapatillas nuevas.
  • NUNCA sobre un radiador: Poner las zapatillas encima de un radiador o usar un secador de pelo tiene el mismo efecto que la secadora. El calor directo ablanda el pegamento y deforma los materiales. Esto no funciona.
  • NUNCA al sol directo: Parece una buena idea para que se sequen antes, pero es malísima. Los rayos UV hacen que los blancos amarilleen y que las gomas se vuelvan rígidas y se agrieten.

Entonces, ¿cómo se secan?

  1. Rellénalas para que no se deformen: Nada más sacarlas de la lavadora, rellena el interior con papel de cocina o una toalla pequeña. El papel de periódico puede manchar con la tinta si el interior es claro. El relleno absorbe la humedad desde dentro y, sobre todo, mantiene la forma de la zapatilla.
  2. Cambia el relleno a las pocas horas: El primer papel se empapará enseguida. Quítalo cuando esté húmedo y mete más papel seco.
  3. Busca un lugar con aire y sombra: Coloca las zapatillas en un sitio con buena circulación de aire, pero lejos de la luz del sol y de fuentes de calor.

Y ten paciencia. Un secado correcto puede tardar 24 o 48 horas, según la humedad que haya. No laves las zapatillas si las necesitas para mañana.

Y si no pueden ir a la lavadora, ¿cómo se limpian?

Si tus zapatillas son de piel, ante o simplemente no te quieres arriesgar, el método manual es tu única opción. Da más trabajo, pero es totalmente seguro.

El proceso es sencillo:

  1. Cepilla en seco para quitar el polvo y el barro.
  2. Prepara una mezcla de agua tibia con unas gotas de jabón neutro.
  3. Usa un cepillo suave o un paño humedecido en la mezcla y frota por zonas, sin empapar el material.
  4. Aclara con otro paño mojado solo en agua para quitar los restos de jabón.
  5. Seca exactamente igual que hemos explicado antes: a la sombra, en un lugar ventilado y rellenas de papel para que mantengan la forma.

Este método funciona para casi todo. Pero si te enfrentas al problema de las zapatillas blancas que amarillean, necesitarás usar otras técnicas para devolverles su color sin dañarlas.


En Limpiezas Candara nos dedicamos a limpiar sofás, alfombras y colchones a domicilio en Madrid. Llevamos más de 20 años peleándonos con todo tipo de tejidos y adhesivos. Aunque no limpiamos calzado, sabemos perfectamente cómo reacciona cada material al agua, al calor y a los productos de limpieza. Lo que te contamos aquí es nuestra experiencia de taller, aplicada a algo que tienes en casa. Para que tus zapatillas te duren más.

Preguntas frecuentes

¿A cuántos grados se lavan las zapatillas?

Siempre en agua fría o, como máximo, a 30 °C. El agua caliente es el principal enemigo de las zapatillas, ya que puede ablandar los adhesivos de la suela y provocar que se despegue. Usa un programa para prendas delicadas o lana.

¿Se pueden meter las zapatillas en la secadora?

No, nunca. El calor intenso de la secadora deforma las zapatillas, daña los pegamentos y puede encoger o estropear los materiales técnicos. El secado debe ser siempre al aire, en un lugar ventilado y a la sombra.

¿Se lavan los cordones y las plantillas con las zapatillas?

No, deben lavarse por separado. Quita los cordones y las plantillas antes de meter las zapatillas en la lavadora. Puedes lavarlos a mano con agua y jabón o meterlos dentro de una bolsa de rejilla pequeña en el mismo lavado, pero separados protegen mejor tanto las zapatillas como a sí mismos.

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