Cómo limpiar la campana extractora por dentro y los filtros
Guía paso a paso para limpiar la campana por dentro, el filtro metálico y saber por qué el de carbón activo no se lava: se cambia. Frecuencias y seguridad.
Por Cristian Marín Gutiérrez 9 min de lectura
Si tu campana extractora gotea grasa, hace más ruido de lo normal o el humo se escapa por los lados, es que pide a gritos una limpieza. Y no hablo de pasarle un paño por fuera. Hablo de limpiar el interior y, sobre todo, los filtros.
Para dejarla como nueva, primero hay que desconectarla de la corriente. Después, desmontar el filtro metálico y desengrasarlo a fondo. Luego le toca al interior. Y si tu campana tiene filtro de carbón, lo normal es que no se lave: se cambia.
La diferencia entre una campana que funciona y una que solo hace ruido está en los detalles. Sobre todo en cómo tratar cada tipo de filtro sin cargárselo. Y sí, también te contamos qué hacer con esa grasa que parece cemento. Es un trabajo clave si quieres aprender a limpiar la cocina a fondo.
Antes de empezar: desconecta la campana de la corriente
Lo primero es lo primero: corta la corriente. Es un paso que no te puedes saltar.
Tienes dos maneras de hacerlo:
- Desenchufarla directamente, si tienes el enchufe a mano.
- Bajar el interruptor de la cocina en el cuadro eléctrico de casa.
Si acabas de cocinar, espera a que la campana se enfríe por completo antes de tocar nada.
Mientras limpias, ten esto siempre en mente:
- Nunca mojes el motor ni los cables. En esa zona, la limpieza se hace en seco o con un paño que esté apenas húmedo.
- No uses limpiadores de vapor ni agua a presión dentro de la campana. La humedad puede destrozar la electrónica.
- Nunca coloques los filtros si todavía están húmedos. Tienen que estar completamente secos antes de ponerlos en su sitio.
Los dos filtros que la gente confunde
Aquí es donde casi todo el mundo se lía. No todas las campanas llevan los mismos filtros y no se tratan igual. Si los confundes, puedes estropear un filtro que no es nada barato.
Hay dos tipos: el metálico y el de carbón activo.
Filtro metálico antigrasa: se lava
Es la rejilla que ves a simple vista. Pueden ser una o varias, de aluminio o acero inoxidable. Su trabajo es atrapar la grasa que sube con el vapor para que no llegue al motor. Este filtro siempre se puede lavar y reutilizar.
Filtro de carbón activo: se sustituye, no se lava
Este filtro está escondido. Suele ser una pieza oscura, con forma de panel o cartucho, que va detrás del filtro metálico.
Su misión es quitar los olores, no la grasa. El carbón activo tiene unos poros que atrapan las moléculas que huelen mal. Con el tiempo, esos poros se llenan y el filtro deja de funcionar.
Aquí es donde la cosa se complica:
- La mayoría de fabricantes, como Teka, dicen que los filtros de carbón NO se lavan. Se usan, se saturan (cada 3-6 meses) y se tiran. Pones uno nuevo y listo.
- Sin embargo, Electrolux tiene algunos modelos con filtros de carbón que SÍ se pueden lavar. Pero tienes que seguir sus instrucciones al pie de la letra: lavavajillas a 70 °C sin jabón y luego secado en el horno a 70 °C durante 2 horas. Aguantan unos 5-8 lavados.
- Bosch también tiene filtros “regenerativos” en algunas campanas, que se meten en el horno a 200 °C durante 2 horas para reactivarlos.
¿Con qué te quedas? Con la regla más segura: ante la duda, el filtro de carbón activo NO se lava. Solo puedes hacerlo si el manual de tu campana lo dice claramente y te explica cómo. Si lo lavas sin que esté preparado para ello, lo estropearás.
Cómo saber cuál tienes en 30 segundos
Fíjate en una sola cosa: ¿a dónde va el aire que aspira la campana?
| Tipo de campana | ¿Cómo funciona? | ¿Qué filtros lleva? |
|---|---|---|
| De extracción | Tiene un tubo que echa el humo y los olores a la calle. | Lleva filtro metálico antigrasa. No suele necesitar el de carbón, porque los olores ya se van fuera. |
| De recirculación | No tiene salida al exterior. Coge el aire, lo filtra y lo devuelve limpio a la cocina. | Lleva filtro metálico antigrasa Y filtro de carbón activo. Este segundo es obligatorio para quitar los olores. |
Si tu campana devuelve el aire a la cocina, tienes un filtro de carbón que tendrás que cambiar cada pocos meses.
Cómo limpiar el filtro metálico
Este es el que se lleva toda la grasa visible. Lo ideal es limpiarlo cada mes o dos meses, sobre todo si fríes mucho.
En el lavavajillas
Es lo más fácil, y lo que recomiendan casi todos.
- Saca los filtros de la campana. Suelen tener unas pestañas para soltarlos.
- Mételos en el lavavajillas. Mejor si los pones de pie, para que el agua pase bien por las rejillas.
- Pon un programa intensivo, con agua bien caliente (65-70 °C), que es lo que derrite la grasa.
Ojo con esto: si tus filtros son de aluminio sin proteger, el detergente del lavavajillas puede dejarles manchas oscuras. No afecta a cómo funcionan, pero se ven feos. Si el manual de tu campana no dice que puedas usar el lavavajillas, mejor lávalos a mano.
A mano
Si no tienes lavavajillas o los filtros son delicados, a mano queda perfecto. Cuesta un poco más, eso sí.
- Llena el fregadero con el agua más caliente que salga del grifo.
- Echa un buen desengrasante o lavavajillas de platos.
- Sumerge los filtros y déjalos en remojo. Si la grasa es reciente, con 20 minutos vale. Si está muy pegada, déjalos un par de horas.
- Usa un cepillo de cerdas suaves para frotar. Nunca un estropajo de metal, que los raya. Sigue la dirección de la malla.
- Aclara con mucha agua caliente para que no quede ni grasa ni jabón.
- Deja que se sequen del todo antes de volver a ponerlos. Puedes dejarlos de pie sobre un paño.
Cómo limpiar la campana por dentro
Una vez quitas los filtros, verás la grasa que se ha colado dentro. Toca limpiar el hueco.
- Rocía un desengrasante por todo el interior. Ten cuidado de no mojar el motor ni los cables.
- Deja que el producto actúe. La grasa necesita tiempo para ablandarse, sigue las instrucciones del bote.
- Retira la suciedad con una bayeta húmeda. Enjuaga la bayeta a menudo con agua limpia y caliente.
- Repite si hace falta. Es mejor dar dos pasadas suaves que intentar quitarlo todo de golpe rascando.
¿Y si la grasa está dura como una piedra?
Esto pasa en campanas que llevan años sin tocarse. No intentes rascar. La paciencia es tu mejor herramienta.
- El calor ayuda: Pon una olla con agua hirviendo debajo de la campana (apagada y desconectada). El vapor caliente reblandecerá la grasa.
- El bicarbonato funciona: Haz una pasta con bicarbonato y agua y aplícala. El bicarbonato, con el calor y la grasa, crea una reacción que la convierte en algo parecido al jabón, mucho más fácil de quitar. Es un truco que también usamos para limpiar el horno con bicarbonato y vinagre.
- Nunca uses estropajos de metal ni espátulas: Rayarás el acero para siempre. Es mejor repetir el proceso de ablandar la grasa las veces que haga falta. Si la grasa está muy pegada, es un trabajo parecido a limpiar un horno muy sucio.
Para la zona del motor y la electrónica, usa solo un paño seco para quitar el polvo. Como mucho, uno ligeramente humedecido y muy bien escurrido.
Y una regla de oro: nunca mezcles productos de limpieza. Sobre todo, es muy peligroso mezclar lejía con amoniaco o con cualquier producto ácido (como el vinagre o un antical). Se forman gases tóxicos. Usa los productos de uno en uno.
El exterior: acero, cristal y mandos
La parte de fuera es más fácil y conviene repasarla más a menudo.
- Acero inoxidable: Bayeta de microfibra, agua templada y un poco de jabón neutro. Limpia siempre en la dirección de la veta para que no queden marcas. Luego secas con un paño limpio y queda niquelado.
- Cristal: Si tu campana tiene paneles de cristal, usa un limpiacristales o una mezcla de agua y vinagre. Cuidado con los productos que rayan.
- Mandos: Los botones o la pantalla táctil se limpian con un paño un poco húmedo y bien escurrido.
Cada cuánto hay que limpiarla
No hay una regla fija, porque depende de cuánto frías. Pero estas son unas buenas referencias.
| Parte de la campana | Frecuencia recomendada | ¿Qué acelera la suciedad? |
|---|---|---|
| Exterior | Una vez a la semana. | Salpicaduras, polvo. |
| Filtro metálico | Cada 1-2 meses. | Freír a diario, usar la plancha, hacer sofritos. |
| Filtro de carbón | Cambiar cada 3-6 meses. | Cocinar pescado, coliflor, tener la cocina abierta al salón. |
Además, tu campana te avisa. Estas son las señales:
- Traga menos: El humo se escapa por los lados en vez de subir.
- Hace más ruido: El motor se fuerza porque el filtro está taponado.
- Gotea grasa: La señal definitiva de que el filtro metálico no puede más.
- El olor a comida no se va: Si huele a guiso horas después, el filtro de carbón está agotado.
Muchas campanas nuevas ya traen una luz que se enciende para avisar de que toca limpiar o cambiar los filtros.
Lo que pasa cuando el filtro está saturado (y no se queda en la campana)
No limpiar la campana no es solo un problema de higiene. Tiene consecuencias para toda la casa.
Un filtro lleno de grasa hace que la campana aspire peor, haga más ruido y gaste más luz. Además, la grasa acumulada cerca del motor es un riesgo de incendio.
Pero el problema va más allá. El humo grasiento que la campana no atrapa no desaparece. Se enfría, se condensa y se pega en lo primero que pilla. Primero, en los muebles altos de la cocina y en las paredes.
Si tienes una cocina abierta al salón, el problema se extiende. Esa capa de grasa pegajosa acaba depositándose en los textiles: sofás, cortinas, estores y alfombras. Atrapa el polvo y genera una suciedad difícil de quitar, además de malos olores. Es en ese punto donde la grasa de la cocina se convierte en un problema de limpieza textil que necesita una solución profesional.